Es una verdad universalmente reconocida que todo hombre soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa. La ingeniosa primera frase de esta interesante novela es una de las más conocidas y repetidas de toda la literatura inglesa, y ya desde un principio nos desvela el tono burlón que la escritora pretende conferir a su relato, en el que nos desmenuza poco a poco, con inteligencia y de forma amena, el valor y los efectos que la riqueza y el dinero tenían sobre los sentimientos amorosos en su época.